En la última decena del pasado mes de septiembre se cometió un horrendo crimen en el pueblo de Aguilar, partido de Cervera del Ríuo Alhama en la provincia de Logroño.

El sangriento suceso no ha tenido en la prensa la resonancia que otras páginas de la criminalidad, acaso por haberse desarrollado en un pueblo apartado; y, sin embargo, sus circunstancias, los grados de ferocidad demostrados por el criminal, le rodean de una extraordinaria importancia.

Según los datos recogidos, en la noche del 23 al 24 de septiembre, un individuo llamado Marcelino Jimeno Lavilla, entró alevosamente en la habitación donde dormían su madrastra Jenara González y su hermana Pilar Jimeno y las acometió bárbaramente, asesinándolas.

Quizás el crimen cometido en las sombras de la noche, con una preparación refinada y cobarde, pudo quedar impune; pero un pastor llamado Juan González (Lepra) que dormía en un cercano pajar, declaró haber visto entrar en la casa del crimen a Marcelino Jimeno Lavilla, y esto fué bastante para descubrir una pista segura.

El vecindario, hondamente impresionado por el doble crimen, clamaba justicia, y el digno representante de la Ley estimulado por su deber, comenzó a instruir diligencias que darán lugar seguramente al rápido y total esclarecimiento del horrendo suceso, sin que ninguna de sus circunstancias pueda quedar envuelta en el misterio. Con la inteligente y celosa actuación del Juzgado, la opinión de Aguilar, justamente alarmada con el terrible crimen, ha podido tranquilizarse.

Artículo del periódico "Mundo Gráfico" Septiembre de 1915